Había una vez un joven que tenía muy mal carácter…

Un día, su padre le dio una bolsa de clavos y le pidió que cada vez que perdiera la paciencia clavara un clavo detrás de la puerta de su habitación.

El primer día el joven clavo 37 clavos detrás de la puerta y a medida que aprendía a controlar su mal genio, tenía que recurrir a clavar cada vez menos clavos.

Un buen día descubrió que era mucho más fácil controlar su irá e impulsividad que seguir clavando clavos detrás de la puerta, lo cual le consumía tiempo y energía que no podía dedicar a sus actividades de ocio.

Cuando se lo comentó a su padre, éste le sugirió una tarea diferente… sacar un clavo por cada día que lograra controlar su mal carácter…  y así lo hizo.

Los días pasaron hasta que no quedaron más clavos por retirar; entonces, su padre lo cogió de la mano, lo llevo hasta la puerta y le dijo:

-Has trabajado duro hijo mío, pero mira todos los agujeros que has dejado en la puerta, nunca más volverá a ser la misma puerta del principio.

Cada vez que pierdes la paciencia, dejas en las personas cicatrices como las que ves.

Insultar a alguien es fácil, reparar el daño mucho más difícil y aún así, la cicatriz perdurará por siempre, porque una ofensa verbal es tan dañina como la violencia física.

En aquel momento el joven comprendió el verdadero alcance de las palabras; las palabras marca nuestro cerebro tanto como las acciones.

Cuentos-My Angel Star

No se trata de una simple fábula, la ciencia ha comprobado que las palabras tienen profundas repercusiones en nuestro cerebro y que éstas son más profundas de lo que sospechábamos; por eso es importante que siempre estemos atentos a nuestras palabras, para que estás no se conviertan en clavos que dejan heridas.

De la misma forma, debemos rodearnos de personas que dejan huellas no cicatrices; aunque todas las experiencias son una valiosa fuente de aprendizaje.

Jorge Luis Borges; decía «cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de si y se lleva un poco de nosotros. Habrá de los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no dejarán nada. Esa es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.»

Con Amor: My Angel Star

Fuente: Yo Soy Espiritual, reflexiones.

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