Todos amamos a los Ángeles…

El concepto «ángel» va mucho más allá de lo que creemos; en realidad es un concepto tan amplio que la propia palabra lo desvirtúa.

Para entender de qué se habla cuando hablamos de ángeles, hay que comprender y sentir que se trata de una forma de percibir y entender la realidad y el mundo en el que vivimos; se trata de ser, existir y vivir creando todas nuestras acciones, palabras y pensamientos desde el corazón, no desde la razón.
La razón nos puede proteger en ciertos momentos y es necesaria, pero no podemos dejar que nos aparte de lo que somos de nuestra esencia divina y de nuestro sentido de vivir.

Cuando tenemos fe y sabemos escuchar nuestra voz interior, todo se vuelve más sencillo y deja de ser complicado porque entendemos que el plan divino no lo podemos cambiar, ni juzgar; simplemente entregarnos a él y aprender de todas las experiencias del camino, que no será fácil, por supuesto…
Como seres duales que somos por naturaleza, ese «crecer» nos va a doler, igual que a un niño le duelen los dientes o los huesos cuando crecen; toda transformación es dolorosa pero siempre es necesaria para adaptarnos mejor al medio, al entorno en el que vivimos el cual también cambia y se transforma con nosotros.

Tener fe y entender la vida desde la plena consciencia, no significa dejar de sufrir, significa tener la capacidad de vivir el sufrimiento como un aprendizaje y una oportunidad de evolución y crecimiento personal y espiritual, además, cuando estamos conectados con la FE, nos acompaña un sentimiento de estar siempre amparados y protegidos, lo cual se traduce en un sentir que nunca estamos solos y perder el miedo a la vida.

Ángel significa sabiduría ancestral, alegría de vivir, fortaleza para superar todos los obstáculos que nos pondrá la vida, amor propio por encima de todo, amor incondicional, empoderamiento masculino y femenino, consciencia plena y entrega.
Si somos capaces de conectarnos con esa energía, la vida será vivida de verdad, será aceptada, valorada y agradecida.

Todos amamos esa energía; es la que nos da valor, optimismo, ganas de lograr todo lo que nos propongamos, paciencia para amar al prójimo con sus defectos y sus virtudes, compasión y entrega a los cambios, los cuales se viven como un nuevo comienzo, no como un fracaso o una derrota.

A lo largo de la historia de la Tierra, han sido muchas las guerras que han tenido lugar en nombre de Dios y de la religión. Sin embargo, si nos paramos a reflexionar a cerca de ello, no ha habido ninguna lucha motivada por los ángeles.
He aquí un aspecto de la espiritualidad con el que todos estamos de acuerdo; no hay persona alguna que no AME A LOS ÁNGELES, no hay una sola persona que no ame esa energía de la que hemos hablado…

¿¿ la llamamos ángeles??

Con amor: My Angel Star

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